Crear polos sectorizados genera ciudades estratégicas
El futuro del real estate no está en el crecimiento infinito, sino en la construcción de ecosistemas urbanos integrales y planificados estratégicamente donde vivienda, trabajo, cultura y comercio convivan en equilibrio.
En ciudades intermedias como Mendoza, el potencial es aún mayor. La escala permite planificar sin la inercia caótica y el condicionamiento de las megaciudades. Crecer por infraestructura, accesibilidad, inversión público privada y tendencias culturales y económicas.
Strip centers: el modelo que concentra vida, trabajo y consumo en un mismo lugar
Es vital, en el desarrollo de polos estratégicos, que exista una visión conjunta entre gobierno y sector privado. Que nazcan a partir de un pensamiento planificado basado en el trabajo de ambas partes y no esperar a que se dé la sectorización por la visión o intuición de los desarrolladores sobre una zona determinada.
El estado debe realizar inversiones: accesos viales, transporte público, estacionamientos, conectividad digital y además, generar incentivos como beneficios fiscales, cambios en el código urbano y la mejora en el FOT y el FOS, por ejemplo.
Los desarrolladores, actores indispensables, deben aportar visión estratégica, creatividad e innovación, y, además, poner a disposición para lograr la concreción de las ideas en el sector definido sus mejores recursos humanos, económicos y tecnológicos.
Cómo es y dónde estará la primera "ciudad empresaria" en Mendoza
Es clave también la figura del inversor. Si este cree en lo planificado, con seguridad la zona tiene un éxito asegurado. Es importante que este "player" esté atento al próximo polo antes de que sea un boom. Algunas de las cosas a las que debe prestar especial atención son: nueva infraestructura, la aparición de algún jugador ancla, o que se aprueben cambios significativos en el aumento del código urbano de una zona respecto del FOS y el FOT. Es fundamental seguir los espacios donde los desarrolladores compran superficies de gran magnitud.
En los últimos veinte años en las ciudades importantes comenzó un cambio: la reafirmación de distritos especializados como motor de reordenamiento económico. En Buenos Aires existe un ejemplo de transformación claro con Puerto Madero. Antiguos docks portuarios abandonados se convirtieron en torres residenciales premium, oficinas AAA, hotelería y gastronomía cinco estrellas. O Brickell, sector del Miami antiguo que multiplicó el valor del suelo, y, además, se consolidó como un nuevo polo de poder financiero a nivel mundial.
Mendoza tiene condiciones ideales para consolidarse en relación a los polos sectoriales: turismo internacional, calidad de vida, escala manejable y seguridad relativa superior a grandes capitales.
Es vanguardista en esta concepción. La provincia cuenta con algunos polos conocidos, aunque no siempre desarrollados ordenadamente. Los enológicos y gastronómicos en Valle Uco, Maipú y Luján, conformados por bodegas, hotelería boutique y restaurantes de alto nivel. O el polo logístico que está en pleno desarrollo aprovechando la conexión bioceánica, donde no solo se piensa en el transporte si no también en grandes centros de distribución, el suelo podría cuadruplicar su valor en 10 años.
Hay polos proyectados que están en procesos avanzados, los cuales, de ser desarrollados, generarán un valor agregado significativo para Mendoza. Ejemplos claros son Potrerillos como polo turístico y la reciente presentación de la reconversión del espacio que hoy ocupa el hipódromo, donde se plantea un sector de múltiples opciones: comercial, gastronómico, residencial y corporativo, entre otros.
Hay que analizar posibles nuevos ejes que potencien las zonas icónicas de Mendoza. Uno puede ser la Quinta Sección, que tome a Madrid como inspiración, y se transforme en nuestro Barrio de Salamanca y la Avenida Emilio Civit replique a la lujosa Calle Serrano. La zona potencialmente puede orientarse y con gran éxito a ser un referente de tiendas de lujo, la gastronomía premium y los desarrollos residenciales de alto poder adquisitivo.
Otra propuesta sería crear una aerotrópolis, una ciudad económica alrededor del aeropuerto: desarrollos de logística de última milla, edificios corporativos para el sector financiero, hotelería y comercios donde el eje de todo sea el Aeropuerto de Mendoza.
El futuro urbano pertenece a quienes entiendan que una buena distribución y categorización del suelo es el activo más estratégico de una ciudad.





