Mercado inmobiliario: qué propiedades y zonas se buscan en Mendoza

De la mano de InmoUp, una de las principales plataformas del mercado, un repaso por la actualidad del alquiler y compra-venta de propiedades en la provincia.

En un mercado inmobiliario en plena transformación, donde la tecnología redefine la forma en que se conectan la oferta y la demanda, saber qué está pasando con las propiedades en Mendoza es fundamental para poder tomar decisiones inteligentes. Qué zonas son las más buscadas o qué valores se están tomando de referencia son algunos datos claves.

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Con este nuevo escenario del mercado inmobiliario, se cruza la historia de InmoUp, que aparece como un caso paradigmático de reinvención y visión estratégica. Detrás de esta plataforma que hoy es uno de los líderes del rubro hay más de 20 años de experiencia, pero también una decisión poco frecuente: volver a empezar desde cero en un contexto desafiante, apostando a un modelo completamente digital y centrado en las necesidades reales de las inmobiliarias y los usuarios de la mano de la tecnología.

Con más de 18.000 propiedades publicadas, más de 1.000 inmobiliarias registradas y con alrededor de 100.000 mendocinos por mes buscando propiedades en su web, cuentan con una base de datos sólida sobre la actualidad del sector que Marcos Herrera, CEO de InmoUp, compartió durante una entrevista con Revista Área Tres.

-En los últimos meses se habló de una fuerte reactivación del mercado inmobiliario en Mendoza. Desde tu mirada, ¿qué factores explican este cambio en la dinámica de oferta y demanda?

-En el segmento de compra-venta, efectivamente se observa una reactivación, especialmente durante el segundo semestre de 2025. Dos factores fueron determinantes: el blanqueo de capitales impulsado por el Gobierno y el regreso del crédito hipotecario, prácticamente ausente durante los últimos 15 años. Ambos elementos introdujeron un dinamismo que el mercado venía esperando.

Actualmente vemos un escenario más moderado. El crédito perdió parte del protagonismo inicial, lo que llevó a las entidades financieras a ajustar condiciones, mejorar sus líneas y reducir tasas. Este proceso debería traducirse en una mayor accesibilidad en el corto plazo.

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En el mercado de alquileres, la dinámica es distinta. El 2025 fue un año de normalización tras un período de fuerte escasez de oferta. Mientras que en 2023 la disponibilidad era inferior al 3%, hoy se ubica en torno al 13%, por encima del nivel considerado saludable (alrededor del 10%). Esto genera mayor tiempo de absorción y una desaceleración en los valores de ingreso, que no acompañan la inflación.

De consolidarse el crédito hipotecario, es esperable que parte de esta oferta migre nuevamente hacia la venta, equilibrando el mercado.

-¿Qué zonas de Mendoza muestran hoy mayor demanda de alquileres y cuáles comenzaron a ganar protagonismo en los últimos meses?

-La demanda de alquileres se distribuye de manera bastante homogénea en el Gran Mendoza. Si bien en los últimos meses Guaymallén lideró en volumen de búsquedas, esto responde principalmente a su densidad poblacional.

El cambio más relevante no es geográfico, sino estructural: la recomposición de la oferta, tras la derogación de la Ley de Alquileres Argentina, devolvió capacidad de elección a los inquilinos. Durante años, las familias se veían obligadas a adaptarse a la escasa disponibilidad; hoy el mercado vuelve a permitir decisiones más alineadas con preferencias y calidad de vida.

-¿Qué tipo de propiedades son las más buscadas actualmente para alquiler?

-La demanda está fuertemente concentrada en departamentos y casas de hasta dos dormitorios en todo el Gran Mendoza.

En el caso de viviendas familiares, zonas como Maipú y Luján de Cuyo mantienen un liderazgo sostenido, especialmente en tipologías de dos o más dormitorios.

Ciudad de Mendoza también muestra una demanda relevante, aunque limitada por la escasa oferta de casas en barrios privados, lo que restringe el crecimiento de ese segmento.

-En compra-venta, ¿se percibe una recuperación real de la demanda o todavía hay mucha cautela por parte de los compradores?

-Más que cautela, lo que existe es una limitación estructural: la falta de herramientas financieras.

Para entender el presente, es necesario mirar el contexto. Tras la crisis subprime de 2008, el crédito hipotecario desapareció globalmente por un tiempo, pero en la mayoría de los países se recuperó rápidamente. En Argentina, en cambio, la combinación de volatilidad macroeconómica e inflación sostenida impidió esa normalización.

Hubo un intento de reactivación entre 2015 y 2017 con los créditos UVA, inspirados en modelos regionales como el chileno, pero el deterioro macroeconómico posterior volvió a frenar el sistema. Durante los últimos años, además, se instaló una percepción negativa sobre este instrumento que condicionó su desarrollo.

Hoy el mercado enfrenta una paradoja: existe una demanda latente muy fuerte, con una clase media que mantiene intacto el objetivo de acceso a la vivienda, pero con un sistema financiero aún en proceso de reconstrucción.

Se empiezan a ver señales positivas. Entidades como BBVA, ICBC y Banco Nación están mejorando condiciones, reduciendo tasas y ampliando el universo de sujetos de crédito, incluyendo monotributistas. Es un proceso incipiente, pero relevante.

-¿Qué peso tuvieron el blanqueo de capitales y el regreso del crédito hipotecario en la reactivación de las operaciones de compra-venta?

-Fueron factores centrales en la reactivación reciente. Sin embargo, el blanqueo es un fenómeno coyuntural y ya cumplió su ciclo.

De cara al futuro, el crédito hipotecario debe consolidarse como el principal motor del mercado, tal como ocurre en economías más desarrolladas. Para ello, será clave la estabilización macroeconómica -inflación y riesgo país-, pero también el desarrollo de mecanismos financieros más sofisticados, como la securitización de carteras hipotecarias, que permita a los bancos ampliar su capacidad de otorgamiento.

-¿Qué sectores del mercado inmobiliario ves más fuertes para 2026: alquileres, compra-venta, lotes o desarrollos?

-El segmento de lotes y desarrollos presenta un potencial significativo, aunque hoy enfrenta una restricción clara: la ecuación económica.

El costo de reposición de la construcción se encuentra elevado en relación con los valores de mercado de las propiedades terminadas. Esta brecha -ya sea por costos altos o precios de venta bajos- limita la viabilidad de nuevos proyectos y condiciona el ritmo de expansión del sector.

-¿Qué rol juega InmoUp en este panorama?

-InmoUp se posiciona hoy como una de las principales plataformas del mercado, con cerca de 20.000 anuncios activos sólo en Mendoza.

Nuestra estrategia está centrada en el uso de inteligencia artificial para interpretar la demanda y mejorar el "match" entre búsqueda y oferta, optimizando la experiencia del usuario y la eficiencia comercial de las publicaciones.

Además, estamos desarrollando herramientas vinculadas al acceso al crédito, incluyendo sistemas de preaprobación y acuerdos con entidades financieras. El objetivo es anticiparnos a la evolución del mercado y acompañar su maduración, ofreciendo una experiencia integral que combine tecnología, información y financiamiento.

El potencial está. A medida que se consoliden las variables macro y financieras, creemos que el sector tiene margen para dar un salto cualitativo en términos de volumen, transparencia y eficiencia.

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