Un parque solar entre viñedos

Por Miguel Ángel Flores A medida que se expande tanto a nivel doméstico como corporativo, el uso de energía solar somete la postal de la Mendoza que conocemos a una metamorfosis inevitable. De a poco, más paneles  se dejan ver instalados en techos de viviendas y sustituyen la matriz en empresas u organismos públicos. Pero ahora […]


Por Miguel Ángel Flores





A medida que se expande tanto a nivel doméstico como corporativo, el uso de energía solar somete la postal de la Mendoza que conocemos a una metamorfosis inevitable. De a poco, más paneles  se dejan ver instalados en techos de viviendas y sustituyen la matriz en empresas u organismos públicos. Pero ahora la foto se agranda hacia el sector productivo y el  Parque Bautem, en pleno corazón vitivinícola de Maipú, así lo demuestra.









Ubicada en Barrancas, Bautem es una finca con 70 hectáreas de vid y otras 40 aledañas de almendros.  David Mayo, su dueño, es un empresario que desembarca en el negocio del vino (ver aparte) con un proyecto vitivinícola de alta gama y a la vez sustentable desde su origen, ya que acaba de dotarlo del primer parque solar en esa área productiva.





En verdad, es un “mini-parque” escalable de 216 paneles  y 70 kilovatios de potencia inicial, pensado en darle más eficiencia al riego agrícola. Según la ingeniera agrónoma Valeria Bonomo, basta para  empezar a crecer bajo ese concepto; así, calcula que el repago de la inversión de $6 millones, al ritmo de la demanda de energía, no superará los 5 años.





“El parque es capaz de producir el 80% de la energía que demanda el riego en la finca. Pero el objetivo es llegar a abastecer el primer pozo por completo, y multiplicar por dos ese total para cubrir lo que requiera el segundo”, explica, a poco más de un mes del arranque de Bautem, la responsable de manejar el eslabón productivo del emprendimiento bautizado Abito Wines.





Haciendo cuentas





La construcción del parque llevó más de siete meses, forzada, aseguran, por las modificaciones que sufrió el proyecto para adaptarlo al terreno. Y fue posible gracias a un crédito del BID a través del Bice por $6 millones (más IVA) a una tasa de casi el 13% anual, inexistente en el mercado financiero de hoy, cuyo desembolso la firma obtuvo en diciembre de 2018.





Con la mira puesta en las próximas etapas, Bonomo se esperanza en “poder contar con otro crédito a una tasa aceptable. Así pudimos calcular una TIR de 5 años, de lo contrario, con otra fuente o un desembolso propio, el plazo de repago se hubiera duplicado”.





Con Bautem en funcionamiento, el reto es poder adaptar el sistema (opera como consumidor-generador dentro del esquema de Generación Distribuída) al cuadro tarifario actual, que no le resulta demasiado favorable (ver aparte).





Con todo, el “miniparque” se ha convertido en la niña bonita del lugar, teniendo en cuenta que en otoño e invierno también podrá entregar energía a la red, “lo que será un aporte a la misma y a la vez generará un ahorro significativo para la producción de modo sustentable”. 









David Mayo y su socia asumen que la estacionalidad del riego convierten a Bautem en proveedor de energía casi neto en esta época: con una frecuencia cada 10 días, el 90% de la energía que genera el parque se vuelca a la red, pero ya se preparan para que pasada la primavera, y hasta marzo inclusive, invertir esa proporción.





Hay otro tipo de ahorro, que va más allá en términos de sustentabilidad y los responsables de Bautem valoran mucho. Un año de uso de un sistema fotovoltaico equivale a dejar de emitir  70 Toneladas de CO2; de lo contrario, para absorber y transformar ese volumen de contaminación se necesitarían 140 árboles, casi un sacrilegio para quienes viven de la producción primaria.





El Parque Bautem nació bajo el influjo de Energe, especialista en desarrollos fotovoltaicos, que además de termotanques para consumo domestico y sistemas de mayores dimensiones para empresas paulatinamente se expande al área rural con proyectos de mayor escala.





 Sebastián Pérez, uno de los socios de Energe, destaca que “si bien hay  proyectos de mayor potencia a nivel industria, lo interesante y distintivo de Bautem es que está pensado para una mayor eficiencia en el riego agrícola”.





Asimismo, Pérez pone de relieve su carácter On Grid, esto es, la capacidad de generar energía fotovoltaica “que alimenta a cada pozo de riego si está conectado y funcionando. De lo contrario, el sistema propicia una suerte de “alcancía” o plazo fijo que acumula energía excedente para volcarla a la red cuando sea necesario”.





Criterio de conjunto





Quien promueve la sustentabilidad y la eficiencia, al margen de compatibilizarlas con el negocio, no se limita a un área particular. Así, las decisiones en Bautem vinculadas a incorporar tecnología para optimizar el riego van en línea: en la finca funciona  una estación meteorológica y la plataforma Taranis, para seguimiento continuo satelital del estado de vigor de los cultivos. “Así podemos programar los riegos de una manera eficiente, según la necesidad del cultivo”, señala la ingeniera agrónoma Valeria Bonomo, que integra el Grupo Barrancas, un esquema asociativo con productores de la zona que promueve esas prácticas para traducirlas a productos de calidad (uva, vino, almendras) y el trabajo “amigable” con el entorno.





De hecho, Bonomo admite que fuera de los resultados propios, hay una visión de conjunto que se pretende consolidar a través de Grupo Barrancas. “Queremos trabajar la sustentabilidad para mejorar el marco social de la zona. También estamos haciendo una campaña de concientización, reuniéndonos con colegas interesados para disipar dudas sobre el proceso de instalar un sistema de energía renovable”.





El diferencial de tarifa entre consumo y generación ronda el 55%





“Hay provincias que pagan bastante bien la energía, no así en Mendoza. La distribuidora descuenta el excedente de la factura o mantiene el saldo en pesos, no en kilovatios. Además, hay un factor diferencial: regar de día puede costar hasta el doble que en baja. Pero como de noche no alcanza, hay que hacerlo en alta igual”, detalla la ingeniera agrónoma Valeria Bonomo, también socia de Abito Wines, que impulsa vinos single vineyard.





En números concretos, se hace visible la brecha entre la tarifa percibida para vender el excedente de energía, y la que se debe pagar por kilovatio consumido, que cambia según el horario de riego.





Así, en el caso de clientes regantes de Edemsa como Bautem que adhieren al régimen de Generación Distribuída, esa brecha llega a cerca del 55% a favor de la distribuidora. Es decir, el diferencial entre kilovatio vendido (al cliente consumidor), y  comprado (al generador) que termina bonificándose en las facturas.





Por caso, en horario de “alta” (de 14 a 23 hs) la tarifa de riego es de $3,7663/kw, mientras que la tarifa que paga por excedente es $2,4399/kw.





En cambio, el horario de “baja” (de 23 a 14), la brecha se reduce a apenas a menos de $0,05: la distribuidora cobra por kw $2,3886, y paga el excedente adquirido a razón de $2, 3343.





Los nombres detrás del proyecto





David Mayo es arquitecto, graduado en la en Facultad de Arquitectura y Ubanismo de Buenos Aires (FADU). De joven se sumó a Sommier Center, la empresa familiar, en la producción, distribución y comercialización de colchones y sommiers. A partir de allí hizo un camino en la “industria del descanso” bajo diferentes nombres comerciales. 





Reconoce que, apasionado por la naturaleza, encontró en Mendoza un espacio ideal para el desarrollo de una actividad personal que le permitiera elaborar productos naturales y de gran calidad para la industria vitivinícola. A eso le sumó los frutos secos, con la implantación de 40 hectáreas de almendras lindantes al viñedo.