Revelan cuál es el secreto mejor guardado del Coliseo de Roma

Tras años de estudios los científicos han concluido cuál es el motivo por la que esta emblemática construcción se mantiene en pie.

Estudios realizados por universidades de Italia, Suiza y Estados Unidos, dieron a conocer su posición sobre uno de los secretos mejor guardados del emblemático Coliseo de Roma y concluyeron que la explicación por la que aun se mantienen en pie es debido a la calidad del hormigón. 

Si bien durante años se creyó que la estabilidad de esta imponente construcción la aportaba las rocas puzolanas, de naturaleza volcánica y encontradas junto al pequeño pueblo de Pozzuoli. Ahora los científicos creen que la supervivencia de los edificios romanos es gracias a un elemento esencia como la cal viva. 

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Según las recientes investigaciones "al preparado tradicional, compuesto de grava y cal apagada, los romanos agregaban durante la mezcla también cal viva, recién salida del horno y aún ardiendo. Gracias a esto, las grandes construcciones de Roma no solo han llegado hasta nuestros días. Tardaban mucho menos en levantarse.

"La cal viva acelera el endurecimiento del hormigón y lo vuelve más resistente, siempre que se agregue durante la misma mezcla de los materiales. Además, gracias a ella, el material reacciona muy bien al contacto con el aire. Los poros del hormigón se cierran solos al mezclarse con el carbono del ambiente", explica Guerra, arqueólogo y profesor en la Universidad de Castilla-La Mancha.

Por este motivo, siglos después, cualquier grieta en una construcción romana apenas requerirá unos días para cerrarse sola. También es la razón por la que el hormigón del Coliseo, o del Panteón de Agripa, jamás se ha reforzado con otros materiales. 

"El cemento romano es el mejor. Ninguna civilización histórica, tampoco la actual, ha creado un hormigón tan duradero. Hasta ahora, esto siempre se había atribuido a la arena puzolana. Pero esta investigación promete revolver también la construcción de nuestro tiempo", destaca Carmen Martínez quien desde hace más de una década investiga la arqueología romana en Cartagena. 

"Aún recuerdo una excavación en la que tuvimos que retirar un trozo de hormigón romano. Fue tremendo. No había manera, por mucho que picáramos, y no recuerdo ningún otro material con el que pasara algo así", concluyó la investigadora. 

Fuente: El País - Nota original: Francisco Pastor

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