Pabellón de Chile (Expo Milán 2015)

Los invitamos a viajar a Chile e Italia para hacer un recorrido virtual sobre esta obra maravillosa del Estudio Undurraga Devés.

UNDURRAGA DEVÉS ARQUITECTOS

Santiago - Chile

Ubicación: Milán, Italia

Año de Proyecto: 2.013

Año de Construcción: 2.014 - 2.015

Sup. Terreno: 2.000 m2

Sup. Construida: 1.900 m2

Cliente: Gobierno de Chile

Arquitecto: Cristian Undurraga

Director Ejecutivo: Sebastián Mallea

Colaboradores: Taller Undurraga Devés, Soledad Fernández, Laura Signorelli

Consultores: f&m Ingeniería (Estructura), p.a. architettura: Hugo Sillano, Federica Pugliese, Marta Garlati (arquitectos residentes)

Contratista: Sarappaltii, Albertani Spa

Fotos: Roland Halbe

Ubicación: Temuco, Chile

Año de Proyecto: 2.016

Año de Construcción: 2.016 - 2.017

Sup. Terreno: 13.500 m2

Sup. Construida: 1.900 m2

Cliente: Ministerio de Bienes Nacionales de Chile

Arquitecto: Cristian Undurraga

Director Ejecutivo: Federica Pugliese

Colaboradores: Taller Undurraga Devés, Sebastián Mallea, Soledad Fernández

Consultores: Sirve (Estructura)

Contratista: Constructora San Ignacio, Asap

Fotos: Roland Halbe, Carlos Massmann

Por Arquitecta Rosana Raffaini 

La Exposición Internacional de Milán de 2.015 fue la segunda Exposición Internacional Registrada, regulada por la Oficina Internacional de Exposiciones. Comenzó el 1 de mayo y finalizó el 31 de octubre de ese año.

Bajo el lema "Nutrir el planeta. Energía para la vida", se buscó promover una alimentación sana, suficiente y sostenible para toda la humanidad. Esta exposición abrió un nuevo concepto de expo mundial en el que se quiso "dar prioridad a los legados inmateriales: a descubrimientos inspiracionales para el bien de la humanidad".

A través de un Concurso Nacional de Ideas de Arquitectura para diseñar el Pabellón que representara a Chile, se eligió el proyecto del Estudio con sede en Santiago, Undurraga Devés.

La premisa fue lograr un proyecto que, a pesar de no parecer sustentable desde su origen, por la corta duración de seis meses de la Expo, lo fuera por sus características arquitectónicas y constructivas.

El Lema del Pabellón fue "El Amor de Chile". El objetivo: Posicionar a Chile como una potencia alimentaria, enfatizando la calidad del territorio y de la gente que cultiva esos alimentos y la vastedad de mercados a los que llega Chile con sus exportaciones.

La tesis frente al tema de la Expo tiene sus raíces en que los alimentos integran una cadena de afecto que se inicia en la naturaleza, se enriquece con el arte y la dedicación de los que los cultivan y cosechan sus frutos, con el trabajo de aquellos que los procesan y distribuyen y también de quienes los preparan y llevan a la mesa. Lo que se exporta, entonces, no es un fruto determinado, es un regalo de afecto y belleza que se transmite de un lugar a otro del planeta.

La madera fue definitoria en el carácter del Edificio. Chile es un país maderero y parece natural que la obra que lo representa fuera de madera. Es uno de los materiales más relevantes de la industria local y además hoy en día el país cuenta con una creciente tasa de forestación, que contrasta con el proceso de deforestación planetaria.

A esto hay que sumar la notable tradición constructiva en madera que se remonta al siglo XVIII con los hermosos ejemplos de arquitectura sacra y doméstica en Chiloé, que surge con la presencia en la isla de los misioneros jesuitas que venían acompañados con hermanos carpinteros bávaros, quienes tenían una tradición de construcción en madera en Alemania y la traspasaron a nuestro país.

Por otra parte, a lo largo de nuestra extensa costa, se impuso una tradición maderera en las ciudades portuarias del siglo XIX, producto de la exportación del salitre que se llevaba a California por medio de barcos que a su regreso traían madera de pino como lastre.

Desde el principio, y por una responsabilidad medioambiental, tuvimos claro que este pabellón debía ser desarmable y transportable a un nuevo emplazamiento, extendiendo así su vida útil más allá de los seis meses que duraba la exposición.

En la isla de Chiloé existe una bella tradición que se mantiene hasta hoy llamada Minga: cuando una familia se cambia de lugar y se muda a otra isla, no solo llevan consigo sus pertenencias y muebles, sino también se llevan su casa y no hay problema de que, si es del caso, esta se traslada por el mar.

Esta tradición inspiró en nosotros la idea de que, una vez terminada la Expo Milán, transportáramos la estructura del pabellón de vuelta a Chile.

Se escogió la madera laminada como material para construir y caracterizar el Pabellón. Además de su evidente valor histórico, sensorial y tectónico, este material apela a un recurso renovable y valioso en la cadena medioambiental. Se lograron espacios de extrema calidez por el carácter, la atmósfera y la luz.

Por otra parte, la madera laminada, al ser un material industrializado, ofrecía una calidad homogénea y un adecuado control técnico, que permitiría armar el pabellón, desarmarlo y volverlo a construir de vuelta en Chile.

El edificio se planteó como un esqueleto reticulado que envuelve una caja de madera, en cuyo interior se desarrollan distintas actividades relacionadas con la exposición. Esta caja se apoya, a modo de puente, sobre seis trípodes invertidos de acero. De esta manera se libera el suelo, disminuyendo el impacto sobre el terreno e incorporando el ajetreo urbano en un espacio intermedio sombreado.

La verosimilitud de la estructura diagonalizada, a la que se confió el carácter específico de este pabellón, permitió reunir en una síntesis la forma física y la forma estructural.

La posibilidad de transporte determinó la medida de sus piezas, que debían considerar las dimensiones de un contenedor de 12 metros de largo.

Las vigas, de 25x35cm, se unen por medio de "cortes a media madera" (parte de la lección aprendida de aquellos maestros alemanes venidos en el siglo XVIII), disminuyendo con ello los elementos metálicos de las uniones.

Como sistema de losa se usó un panel prefabricado de doble capa de madera que incluye aislación térmica y acústica en su interior.

A modo de permitir diversos usos en el futuro, los interiores del edificio fueron diseñados como grandes espacios neutros y flexibles.

En el año 2016 se procedió a desarmar el edificio para su traslado a Chile, donde fue reconstruido en la ciudad de Temuco: un nuevo contexto urbano, junto a la presencia inmediata del cerro Ñielol, lugar sagrado para los pueblos originarios, que dio lugar a una nueva lectura del edificio.

El Pabellón de Chile para la Expo de Milán 2.015 ha sido una obra trascendental para el País y para el Estudio de Arquitectura. Las palabras sobran cuando se trata de describir la visita al Pabellón. Cada persona tendrá un relato que contar. El objetivo fue generar una experiencia rica que invitara al visitante a preguntarse "¿Cómo será Chile? ¿Vamos?".

Undurraga Devés Arquitectos

Pdte. Errazuriz 2999-z, Las Condes, Santiago, Chile

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