Mesa de Arquitectura: el lado B de la profesión, referentes y anécdotas

En una nueva cita, cuatro profesionales que dejaron de lado sus propios proyectos para destacar las obras que más los inspiran y recordar las situaciones más curiosas de su carrera.

La Mesa de Arquitectura de Área Tres sumó un nuevo encuentro con referentes de distintas generaciones y perfiles del diseño mendocino. Durante julio, Omoi Sushi Nikkei, en Palmares Open Mall, fue el escenario de un almuerzo que combinó arquitectura, camaradería y anécdotas.

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En esta cuarta edición participaron Federico Cohen, Emilia "Mumi" Ariza, Javier Yancarelli y Sebastián Baigorria, quienes, además de intercambiar miradas sobre la arquitectura local, respondieron dos consignas que permitieron conocer el costado más personal de la profesión: qué obra de un arquitecto mendocino les hubiera gustado firmar y cuál fue el pedido más insólito que recibieron de un cliente.

Los referentes de los referentes

La primera pregunta dejó en evidencia la admiración entre colegas. Federico Cohen, recientemente independizado tras su paso por el estudio Trama, eligió la obra de Rodolfo Sardi. "Siempre fui un seguidor de su trabajo desde la universidad. Me gusta la racionalidad y la sutileza con la que encara cada uno de sus proyectos", explicó.

Emilia "Mumi" Ariza recordó el impacto que le produjo conocer la bodega Alfa Crux. "Me pareció espectacular que el concepto estuviera al revés. Ese gran techo mirando a la montaña era algo completamente distinto a todo lo que había visto", señaló, al tiempo que destacó cómo ciertos espacios visitados durante su infancia siguen presentes en su memoria.

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Sebastián Baigorria, CEO de Kubo Arch Studio, eligió la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza, diseñada por Enrico Tedeschi. Javier Yancarelli, en tanto, prefirió destacar al autor antes que una obra puntual: "Más que firmar una obra, me hubiera encantado trabajar en el estudio de Gerardo Andía y colaborar en cualquiera de sus proyectos".

Lo más insólito en obra

La segunda consigna dio paso a algunas de las historias más curiosas del encuentro. Cohen recordó a un cliente que le pidió permanecer doce horas en la obra supervisando exclusivamente el trabajo del metalúrgico para garantizar que cada detalle quedara perfecto.

Ariza contó, entre risas, que uno de los pedidos más frecuentes en viviendas de alta gama es incorporar cajas fuertes ocultas. "Los arquitectos y los carpinteros terminamos conociendo todos los secretos de una casa", bromeó.

Baigorria relató el desafío de proyectar un quincho subterráneo de 400 metros cuadrados para recibir hasta 200 personas dentro de una vivienda de 1.000 metros cuadrados. La anécdota más llamativa fue la de Yancarelli, quien recordó el momento en que un cliente les pidió cercar y ocupar un terreno ajeno frente a un desarrollo inmobiliario. "Obviamente nos negamos", resumió.

Con trayectorias y miradas diferentes, los cuatro invitados volvieron a demostrar que detrás de cada proyecto no solo hay diseño y técnica, sino también referentes, desafíos y situaciones inesperadas que forman parte del oficio.


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