Mesa de Arquitectura Área Tres: los íconos de Mendoza y las tendencias

En la tercera edición de estos encuentros, cuatro referentes hablaron de la actualidad del sector, las obras arquitectónicas más importantes de la provincia y lo que no les gusta de las nuevas tendencias.

Durante el pasado mes de junio tuvo lugar la tercera edición de la Mesa de Arquitectura Área Tres, un espacio de encuentro donde referentes de la profesión compartieron sus ideas y un momento de camaradería. El escenario fue Omoi Sushi Nikkei, en Palmares Open Mall, y entre los principales ejes de la charla estuvieron presentes los edificios y obras arquitectónicas más icónicas o representativas de Mendoza, pero también otras polémicas como las tendencias con las que no coinciden. En las diferentes respuestas, el paisaje, el espacio público y la relación con el entorno natural aparecieron como ejes centrales en la construcción de identidad.

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Los convocados en esta oportunidad fueron Fabián Masón, de Arquitectónica, Maru Mora, del estudio Mora Hughes Arquitectos, Alejandro Grinberg, del estudio Grinberg Sallustro Arquitectos, y Pablo Guerra, del estudio Pablo Guerra y Asociados.

El paisaje como obra fundacional

Para Fabián Masón, arquitecto fundador de Arquitectónica, no hay dudas respecto de cuál es la obra más representativa de Mendoza: el Parque General San Martín. "La obra más linda y la que más representa coinciden y es el parque", sostuvo. Su valoración no se limita a lo estético, sino que lo interpreta como una construcción cultural compleja, directamente ligada a la identidad del territorio.

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"El parque me parece representativo del paisaje de Mendoza, de la apropiación del desierto con recursos naturales y del aprovechamiento de los recursos hídricos. Es una obra ejemplar y perdurable", explicó.

Desde su perspectiva, el valor de la arquitectura no puede desligarse del uso ni de la experiencia. En ese sentido, advirtió sobre ciertas tendencias contemporáneas: "Hay arquitectura decorada artificialmente, espacios que no son funcionales ni usables, ni económica ni socialmente eficientes", dijo.

Para Masón, la discusión no se agota en los costos de obra, sino que involucra el impacto urbano y social de los proyectos. "La arquitectura es importante que tenga un uso, que tenga un aprovechamiento y, por sobre todas las cosas, que sea disfrutable", resumió.

Referencias urbanas e identidad colectiva

Desde otra perspectiva, Maru Mora, del estudio Mora Hughes Arquitectos, también ubicó su mirada en elementos que exceden el edificio individual y se inscriben en la escala urbana. Al pensar en una obra representativa de Mendoza, mencionó el Edificio Gómez como un posible emblema arquitectónico, aunque rápidamente amplió el enfoque hacia el sistema de espacios públicos de la ciudad. "La Plaza Independencia y el esquema de la plaza central con las cuatro plazas alrededor me parece que diferencian muchísimo a Mendoza como ciudad", señaló.

En su lectura, la identidad urbana no se construye únicamente desde las piezas arquitectónicas aisladas, sino desde la relación entre espacios, recorridos y configuraciones colectivas. El sistema de plazas aparece así como una estructura que organiza la experiencia de la ciudad y refuerza su singularidad.

En cuanto a su posicionamiento frente a las tendencias arquitectónicas, Mora se mostró flexible y evitó las definiciones rígidas. "Creo que el gusto es relativo y que las tendencias también lo son", planteó.

Desde su práctica profesional, sostiene una lógica de adaptación más que de imposición estilística: "Cada proyecto necesita cosas diferentes y requiere recursos distintos. Uno puede tener un estilo, pero lo importante es estar abierto a lo que cada proyecto demande".

Obras icónicas y tensiones del crecimiento

Alejandro Grinberg, del estudio Grinberg Sallustro Arquitectos, propuso una lectura que combina admiración por obras académicas y valoración de proyectos productivos que marcaron transformaciones territoriales.

Por un lado, destacó la Facultad de Ciencias Políticas del arquitecto Brughabini como una obra ejemplar. "Me parece una obra que reúne todos los cánones de la arquitectura: materialidad, estructura, funcionalidad, imagen y desarrollo tecnológico", afirmó. La valoró, además, como una producción temprana de gran madurez proyectual: "La hizo cuando tenía alrededor de 30 años y es un ejemplo en todos los sentidos".

Por otro lado, incorporó una mirada hacia el territorio productivo con el complejo de Bodegas Salentein, al que atribuyó un impacto más amplio que el arquitectónico. "Hay varios edificios, cada uno con su propia expresión, pensados desde necesidades específicas. Lo interesante es que fue una bodega ícono que impulsó el desarrollo del Valle de Uco y marcó un cambio en la matriz productiva de Mendoza", explicó.

En su reflexión sobre las tendencias actuales, Grinberg introdujo una preocupación central: la densificación urbana. Aunque no la rechaza en términos absolutos, advierte sobre sus efectos si no se gestiona adecuadamente.

"No me gusta la densificación indiscriminada del tejido de Mendoza. Estoy de acuerdo con densificar, pero hay que tener cuidado con salvar los corazones de manzana y los espacios verdes", sostuvo.

En ese sentido, contrató la experiencia local con otras ciudades. Mencionó el caso de Rosario, donde observó una mayor densificación pero una menor presencia de arbolado urbano. "Ese verde es lo que hace que la ciudad sea amable y que la gente quiera venir a Mendoza", concluyó.

Arquitectura, materialidad y pertenencia

Pablo Guerra, del estudio Pablo Guerra y Asociados, aportó una mirada centrada en la relación entre arquitectura, contexto y materialidad. Al referirse a la obra más representativa de Mendoza, destacó el edificio ubicado en Boulogne Sur Mer y Clark, valorando especialmente su relación con el entorno urbano y natural. "Tuve la oportunidad de estar en ese edificio y me parece que cómo dialoga con el parque y con la calle lo convierte en una de las obras más importantes de Mendoza", señaló.

Su enfoque se centró en la necesidad de pensar la arquitectura desde su lugar de pertenencia. En ese sentido, planteó una crítica a la incorporación de materiales estandarizados sin relación con el contexto.

"Deberíamos pensar en la utilización de materiales del lugar, con texturas y colores que tengan que ver con nuestro entorno, en lugar de traer productos industrializados de otros lados y aplicarlos a nuestro clima y nuestra forma de proyectar", afirmó. Su posición no rechaza la innovación, pero sí propone una mirada más situada, donde la arquitectura dialogue con el territorio y no lo reemplace con lógicas externas.


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