Las inversiones de la familia Barale en Mendoza

Su llegada al vino tiene una razón sentimental muy ligada a la familia y a los amigos. Y los pasos que la familia Barale dio desde entonces no han dejado de moverse en esa misma sintonía. Primero fue un amigo que lo llevó a entrar en una sociedad para quedarse con la bodega Finca Martha […]


Su llegada al vino tiene una razón sentimental muy ligada a la familia y a los amigos. Y los pasos que la familia Barale dio desde entonces no han dejado de moverse en esa misma sintonía. Primero fue un amigo que lo llevó a entrar en una sociedad para quedarse con la bodega Finca Martha de Villa Atuel, luego vino la participación en Andeluna hasta que a fines de 2014 compraron la totalidad del paquete accionario a la familia Lays, luego de la muerte del magnate de las papas fritas Ward Lays.





Recientemente la familia Barale presentó el relanzamiento de la Bodega con un “restyling” de la marca, renovación en sus líneas de vinos y nuevos lanzamientos. José María Barale es la presidente del Comité Ejecutivo del Grupo Alubar, el mayor fabricante de cables eléctricos de aluminio de América Latina y está presente en los principales proyectos de línea de transmisión de Brasil en asociación con empresas de ingeniería y concesionarias, además de suministrar sus productos al mercado de distribución de energía eléctrica, industrias y construcción civil. Forman parte del Grupo Alubar las empresas Alubar Metais e Cabos S.A. y Alubar Energia S.A. y tienen operaciones en Brasil y Canadá.









De un mundo “racional propio de la industria como el aluminio, energía e insumos”, Barale explica su incursión en el mundo del vino y en Mendoza desde el desafío que implica vender mucho más que líquido. “Con el vino se venden emociones, historia, cultura, deseo. Yo fui durante mucho tiempo profesor de marketing y el vino es parte de esa deformación profesional”, explica entre risas José María Barale.





Si bien el proyecto Andeluna tiene una fuerte impronta familiar, con su hija María a cargo especialmente de la parte de hospitalidad con un restaurante que es visitado por entre 12.000 y 15.000 personas al año, José María Barale admite estar en todos los detalles. Y la decisión es crecer.





“Cuando la familia Lays deja el control de la bodega había 15 etiquetas de vinos, hoy hay 27 etiquetas. Y la gran mayoría de las nuevas opciones fueron desarrolladas en los últimos dos años. La idea es escuchar al consumidor y ofrecerle opciones y diversidad”, afirma el empresario.





A la pregunta del millón sobre ¿por qué invirtieron en la vitivinicultura y en Mendoza?, Barale responde: “Hay oportunidades, pero claramente hay que repensar el tema de los precios y definir al vino como otro producto. Y lo primero que el vino tiene que hacer es empezar a seducir a los consumidores”.





Sobre la macro, desde Andeluna también son optimistas: “Esta bodega exporta el 70% de su producción y es fundamental que se estabilicen las variables económicas y que podamos contar con un tipo de cambio competitivo con un nivel razonable de tasas de interés. Yo soy muy optimista y creo en que las cosas van a mejorar”.









Vinos de montaña





Andeluna presentó su nueva imagen institucional donde le rinde homenaje a la montaña que la cobija. Es por eso que hoy Andeluna se define bajo el lema “somos vinos de montaña”.





“Gualtallary es montaña y respaldado en la cordillera frontal, su manifestación denota en una copa matices únicos”, describe el enólogo de la bodega, Manuel González Bals. “La elevación sobre el nivel del mar en nuestra viticultura continental hace que las diferentes variedades de vid revelen su costado salvaje al convivir en un entorno enmarcado por glaciares del Cordón del Plata, vegetación autóctona, suelo de piedra y arena”.





El desarrollo de la nueva imagen y diseño estuvo a cargo del Estudio Arena - Bahamonde, quienes tuvieron el desafió de plasmar el espíritu de la montaña en cada una de las piezas con las que Andeluna se presenta. “Queremos que la nueva imagen de la bodega transmita fuerza, dinamismo, personalidad, desafíos, y transformación”, explica José Bahamonde integrante del equipo a cargo. 









Andeluna está ubicada en Gualtallary, uno de los terruños más propicios de Mendoza para elaborar vinos de alta gama y con identidad propia. La bodega se encuentra bajo la conducción de la familia Barale desde el año 2013, siguiendo principios de responsabilidad y sustentabilidad de los recursos, así como también orientando sus vinos a las tendencias internacionales de consumo. La enología está a cargo de Manuel González Bals, con la asesoría de Hans Vinding-Diers.