Inflación anestesiada y esperando al día después

Si bien lo que se puede hacer hasta septiembre es acotado, en el corto plazo es importante el control de daños. Costos en baja y oportunidades para aprovechar. El contexto político.

Por Eduardo Luis Fracchia*

No tiene sentido repasar el costo económico de la cuarentena, en las secciones fijas se presenta esta información la cual claramente evidencia grandes complejidades. No obstante, lo relevante es prepararse para la pospandemia pues, se espera un contexto mundial en crecimiento para 2021 donde el objetivo es recuperar parte de los 10 puntos porcentuales que caerá la economía argentina. China va a volver a crecer fuerte lo cual es relevante por ser el segundo socio comercial del país.

Si bien lo que se puede hacer hasta septiembre es acotado, en el corto plazo es importante el control de daños. Marina Dal Poggetto, de la consultora EcoGo, expone una interesante equivalencia entre fases de la cuarentena y descensos de la actividad desde donde se evidencian serias amenazas de ingreso en tanto se extienda el confinamiento. En ese marco, la dinámica del gasto público es importante.

Se llevó a cabo un ajuste para jubilados y seguramente se evidencie una contracción del ingreso real de los empleados públicos a causa de que la inflación será mayor que los aumentos en los ingresos nominales. Adicionalmente, existe un flujo muy importante de gasto en concepto de apoyo a las familias, el cual podría llegar a muchos millones de argentinos.

En el frente externo, a pesar de que es probable que los sectores que lideren la fase de recuperación sean los vinculados a la industria de alimentos, se estima una balanza comercial muy positiva, estrechamente asociada a la recesión y no a la competitividad.

Por otro lado, el contexto de dólar apreciado se relaciona con materias primas en baja a lo que se agrega que el cepo sobre importaciones puede ser perjudicial para insumos importados, en particular sobre las necesidades del sector agropecuario.

La tradicional problemática entre necesidad y capacidad de importación parece presentarse nuevamente en la macroeconomía argentina. En cuanto al tema cambiario, crece la demanda de dólar futuro por temor a que se acelere la devaluación de la moneda nacional. La brecha del dólar paralelo respecto al oficial es relevante y está asociada al nivel de incertidumbre derivada de la negociación de la deuda.

La inflación del segundo semestre es la gran duda y, con más razón, la de 2021 dada la altísima emisión de una moneda que, a diferencia de Estados Unidos y Europa, los argentinos no desean stockear.

El tema deuda es central y a junio, fecha de este artículo, se evidencia como condición necesaria en la complejidad del año 2020. Los bonistas están más dispersos que en otros contextos de reestructuración y claramente los políticos no quieren el default como en el año 2001. Aparentemente se ha pasado de un Valor Presente Neto (VPN) de 40 a 53 y los acreedores piden un VPN de 55. Se están acercando posiciones lo que implicará poner sobre la mesa 10.000 millones de dólares.

Para el ministro Guzmán, el exit yield está en 10% y, en la visión de los acreedores, cerca de 13%. En términos relativos, la deuda no es alta, se sitúa entre el 70% y 90% respecto al PBI. En ese mismo orden, los acreedores exigen legislación extranjera pero el gobierno es renuente a dar, este es un punto de conflicto.

El problema de un default es también el arrastre a la deuda privada que desea renovarse. No obstante, nos complica la falta de confianza que se percibe en el elevado riesgo país.

Respecto a la política interna, es clave seguir la mayor injerencia de Cristina Fernández en el campo económico, esto se evidenció con el caso Vicentín y en los nombramientos realizados en 12 puestos claves de la economía (ANSES, PAMI y otros). A pesar de que tiene una imagen negativa muy alta de 60% frente a la de Macri que está en 53% negativo, Cristina es la accionista del gobierno y el presidente Alberto Fernández no está empeñado en acumulación de poder, pues se vislumbra como un articulador y componedor.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, está centrado solo en el tema de la deuda desde que asumió, sin dudas falta una figura que juegue en toda la cancha más aún en tiempos de mucha conflictividad. Si bien la popularidad del Presidente es alta por el manejo de la pandemia, la recesión del 2020 y seguramente de comienzos de 2021 comprometerán los votos oficialistas de la elección de medio término. El mérito de la pandemia es del Presidente pero también el costo político por la recesión.

Precios contenidos

-Minoristas. La inflación mensual minorista de mayo se situó en 1,5%. El contexto de contracción económica sin precedentes y de algunos precios sin margen de actualización resulta en una contención del nivel general de precios.

-Freno económico. Las proyecciones y expectativas inflacionarias continúan limitadas por el frenazo de la economía real. El último relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Banco Central proyecta un crecimiento anual del nivel de precios de 42,6%.

Oportunidad en dólares

El costo de la construcción en dólares está en un mínimo histórico en torno a 600 dólares por metro cuadrado, por lo que la inversión en ladrillos podría volver a ser una oportunidad y permitir a la actividad cobrar un importante dinamismo luego de que se liberen las restricciones por la cuarentena, coincidieron analistas del sector.

En el seminario virtual "Nuevos Desarrollos Inmobiliarios post Covid" organizado por Reporte Inmobiliario, diversos referentes del sector señalaron también la necesidad de incentivos fiscales luego de la pandemia para acompañar la reactivación de la construcción.

"Tenemos la chance de potenciar la inversión en ladrillos en Argentina; hay una oportunidad contracíclica de hacer una obra que va a estar a muy bajo costo y eso después se convierte en un activo dolarizado", dijo el presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), Damián Tabakman.

"Vamos a tener costo bajo en dólares por 12 ó 18 meses, no se va a licuar a corto plazo; tenemos un horizonte suficientemente largo como para empezar obras ahora" y aseguró que "el sector tiene una solvencia intrínseca que le permite hacer frente al momento y también aprovechar el costo de producción tan bajo", sostuvo el directivo.

Costo en baja

-0,6%

El Costo de la Construcción registró en mayo una baja del 0,6% impulsada por la rebaja en los pagos de la mano de obra, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El organismo publicó, además, que el Índice de Precios Mayoristas cerró mayo con una suba del 0,4% por los aumentos en los Productos Manufacturados, los Importados, y la Energía Eléctrica.

Con estas variaciones, los precios mayoristas acumularon una suba de sólo el 2,7% en los primeros cinco meses del año y del 37 % en los últimos doce meses, mientras que el Costo de la Construcción avanzó 8,6% y 40,8%, respectivamente.

En cuanto a la "deflación" del 0,6% en el Costo de la Construcción, la misma estuvo impulsada por una baja 3,1% en el valor de la Mano de Obra, en el marco de la paralización de las actividades en gran parte del país para evitar el contagio de Coronavirus que llevó a suspensiones y rebajas salariales.

A pesar de esta baja en la actividad, el costo de los materiales aumentó 2,7% y los gastos generales, vinculados a los servicios que se contratan en una obra, aumentaron 0,1%.

En lo que va del año, el índice General del Costo de la Construcción aumentó 8,6%, con un alza del 9,6% en Materiales; 8,1% en Mano de Obra y del 7,2% en Gastos Generales, de acuerdo al informe del Instituto que conduce el economista Marco Lavagna.


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