El Hospital Universitario acelera sus pasos

Implicó una aceleración al máximo de las obras que venían llevándose a cabo y una partida extra de $27 millones por parte de la Nación.

Por Cecilia Zabala

En mayo el Hospital Universitario, ubicado en la Sexta Sección de la Ciudad de Mendoza, quedó habilitado como un hospital de campaña, dispuesto para atender a potenciales pacientes infectados con COVID19. Esto implicó una aceleración al máximo de las obras que venían llevándose a cabo y una partida extra de casi $30 millones por parte de la Nación.

Los plazos venían dilatándose por falta de recursos, pero la crisis sanitaria por el coronavirus y algunas gestiones políticas llevadas a cabo en conjunto por la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti y el rector de la Universidad Nacional de Cuyo, Daniel Pizzi; cambiaron todo el esquema y el Ministerio de Obras Públicas de la Nación aportó $27 millones para que este centro asistencial expanda su capacidad operativa durante la pandemia.

Así, los planes de obras para habilitar quirófanos, terapia intensiva e internación en el primer piso del antiguo hospital ferroviario mutaron y se concentraron en el sector internación. Esto significa un refuerzo al sistema sanitario provincial frente a la crisis por la pandemia desatada en el mundo entero.

La puesta en funcionamiento del hospital que supo ser cabecera hace algunas décadas, pero luego quedó en desuso hasta que fue adquirido por la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) para utilizarlo como hospital escuela, sufrió algunos vaivenes por las distintas crisis económicas. Ahora, da un paso anhelado por la casa de altos estudios y por la comunidad.

Lo que se inauguró en los primeros días de mayo es parte de la segunda etapa. La primera correspondió a la Planta Baja del edificio, donde funciona el área administrativa, consultorios, salas de Rayos X, etc.

Ahora, los trabajos están a tope en el primer piso, donde en 2016 comenzaron las obras para concretar tres quirófanos, un área de terapia intensiva, consultorios aulas y un sector de internación.

Sin embargo, debido a la situación financiera compleja que atraviesa el país y la provincia desde hace años, esas obras aminoraron su ritmo, aunque no se detuvieron.

Según explicó la arquitecta Soledad Molina, coordinadora de Mantenimiento, Infraestructura y Servicio de la UNCuyo, "la obra estaba en proceso y ejecutándose. Se licitó en 2016 y la empresa ganadora fue ACOTUR S.A".

Sin embargo, aclaró que la situación sanitaria hizo cambiar los planes. "Decidimos acelerar el ritmo en las habitaciones y frenarlas en la parte de quirófanos. Nos hemos abocado a generar un hospital de campaña", sostuvo Molina.

"El avance de obras estaba a un 40% a nivel general. Si bien no estaba paralizado el trabajo, sí venía a un ritmo más lento. Ahora hemos conseguido una partida extra para acelerar las obras en el sector de internación", agregó Molina.

Obra repensada

La crisis por el COVID19 obligó a rediseñar los planes y plazos. Por eso, se concentraron todos los esfuerzos en el Ala Sur para habilitar las salas de internación en la primera quincena de mayo. Esta área abarca 800 metros cuadrados, poco menos de la mitad de todo el segundo piso.

Se trata de quince habitaciones, con capacidad para 29 camas para pacientes de mediana complejidad. Es que, si bien en estas no se podrá intubar pacientes, sí contarán con cabeceros con aire comprimido, oxígeno y sistemas de vacío.

"No hay adicionales de obra ni supresiones. Se aceleraron los plazos para poder dar respuesta a una situación atípica y urgente, que es esta pandemia por el coronavirus", destacó la Arquitecta a cargo de las obras.

Sin embargo, explicó que esto obligó a hacer algunos cambios respecto al proyecto original. "Teníamos previsto un sistema de calefacción centralizada, pero debimos realizar adaptaciones y cada habitación tendrá su equipo de aire particular", agregó.

Por otra parte, sostuvo que se salvó mucho de la arquitectura original del antiguo hospital Ferroviario, como el granito de los pisos "porque estaba en perfectas condiciones". Además, se reutilizarán las camas que pudieron ser reparadas debido a su buen estado de conservación.

"La arquitectura es de la década del ‘50. Si bien se modernizaron algunas cosas, se respetó el estilo original de la carpintería, el piso y se hicieron réplicas de ventanas que debimos agregar", destacó Soledad Molina.

Además, contó que se tuvo que habilitar una salida de emergencia y construir una rampa del lado Sur, que deberá quedar cerrada. "Ese es el mayor impacto que ha sufrido en cuanto a la arquitectura original", agregó.

En tanto, algunas habitaciones del hospital no contaban con baño privado, con lo cual debieron construirse.

"La parte del mobiliario se pudo recuperar en su gran mayoría. Se reciclaron camas de caño que estaban en buenas condiciones, todos esos trabajos de recuperación se realizaron con la gente de mantenimiento de la UNCuyo", comentó la coordinadora de Mantenimiento, Infraestructura y Servicio de la Universidad.

Las obras que se vienen

La segunda etapa del Hospital Universitario contempla además para el primer piso el área crítica y de internación. Esto incluye dos quirófanos de alta complejidad (Clase A), dos quirófanos de mediana complejidad (Clase B) y nuevas áreas de terapia intensiva general y Unidad Coronaria.

Para cuando esto se concrete, estas nuevas unidades a su vez tendrán sus correspondientes áreas de apoyo: sala de recuperación, sucio, limpio, hall quirúrgico y locales específicos para el preparado de los materiales quirúrgicos y anatomía patológica, entre otros.

La obra también contemplará la ejecución de las distintas instalaciones complementarias a la obra civil: sanitaria, termomecánica, eléctrica, sistema contra incendio y red de telefonía y datos, así como también la ejecución de las siguientes tareas complementarias al Primer Piso.

El piso tiene una superficie de 2.000 metros cuadrados, distribuidos de la siguiente manera: en el sector Norte del edificio se alojará el área compleja conformada por los quirófanos con sus respectivos locales de apoyo. El sector central del edificio alojará a las áreas de terapia intensiva y unidad coronaria y los espacios sociales destinados a la atención: oficina reservada al uso del médico, salas de espera general y un aula de uso académico. Mientras que el sector Sur alojará las habitaciones de internación de Clínica Quirúrgica y Clínica Médica con sus correspondientes áreas de apoyo.

Trabajos impensados

La pandemia del COVI19 obligó al gobierno nacional y provincial a disponer el aislamiento social, preventivo y obligatorio, que derivó en la inactividad en casi todos los sectores. Esto trajo consigo diversas consecuencias, más allá de las económicas. Y la Universidad Nacional de Cuyo da cuenta de eso. Según comentó la coordinadora de Mantenimiento, Infraestructura y Servicio del Hospital Universitario, Soledad Molina, el predio "se llenó de plagas", principalmente de ratas y arañas.

Por eso, se están llevando a cabo permanentemente trabajos de desinfección. "Es lógico que pase esto porque los edificios están desocupados", aclaró.

Grandes obras paralizadas

La crisis económica derivada de la sanitaria por el COVID19 en todo el país obligó a la UNCuyo a paralizar cuatro "grandes obras" que ya estaban iniciadas y enfocarse en obras menores. Según explicaron, en lo que resta del año se llevarán a cabo reparaciones en escuelas y facultades dependientes de la Universidad.

Sin embargo, y al menos hasta diciembre, quedarán paralizadas los principales proyectos. Se trata de los trabajos para la Facultad de Arquitectura y Mecatrónica, cuya primera etapa contemplaba 2.000 metros cuadrados para la construcción de aulas.

Además, la ampliación de 10 aulas del Liceo Agrícola también se verá afectada, al igual que la ampliación de la sede del DAMSU en 800 metros cuadrados.

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