Ground: magia en las noches mendocinas

El lugar elegido fue un local de calle Arístides Villanueva, un importante polo gastronómico y de bares de la Ciudad, con una ubicación privilegiada, entre calles Olascoaga y Martínez de Rozas.

Diseño de Interiores y Mobliario: Propietarios: Tomás Aubone, Sebastián Fernández, Rodrigo Bastán, Guillermo Duo y Charly Cubillos.

Diseño de Imagen Integral: Rule Branding

Ubicación: Arístides Villanueva 347

Sup. Cubierta: 200 m2

Año: 2.019

Por Arquitecta Rosana Raffaini

Desde que se concibió la idea, "Ground" fue un desafío que implicó pensar no sólo en lo que se iba a ofrecer para comer y tomar, sino cómo y dentro de qué ambiente, ofrecer una experiencia que vaya más allá de los platos y bebidas. Se pensó como una visión integradora desde el diseño de interiores y mobiliario, hasta la imagen de marca, el branding y la propuesta gastronómica.

El eje de esta empresa no pasa solamente por la búsqueda de la rentabilidad, sino por un desarrollo donde el rédito se genere sin comprometer los recursos. Un modelo basado en tres conceptos: valor económico, mirada social e impacto ambiental: se valora el resultado comercial y los caminos utilizados para lograrlo, tener a los empleados como centro de atención del negocio, con poca rotación, condiciones ambientales cómodas e incentivos económicos; y, por último, cuidar el medio ambiente en los procesos de elaboración de los productos, consumo responsable de energía y clasificación de residuos.

En busca de antecedentes, los cinco amigos emprendedores Tomás Aubone, Sebastián Fernández, Rodrigo Bastán, Guillermo Duo y Charly Cubillos, viajaron a Estados Unidos, Chile y Buenos Aires.

El lugar elegido fue un local de calle Arístides Villanueva, un importante polo gastronómico y de bares de la Ciudad, con una ubicación privilegiada, entre calles Olascoaga y Martínez de Rozas.

La premisa de diseño de fue cautivar a los clientes estimulando todos los sentidos, potenciar las sensaciones desde que se atraviesa la puerta de entrada y generar una marca que se identifique a primera vista.

El proyecto del bar se concibió en conjunto con una fábrica de cerveza elaborada con agua potable de deshielos, ubicada en El Salto, a 1700 metros sobre el nivel del mar. Allí también se producen todos los productos de panadería que se consumen en el restaurante. La carta de comidas ofrece riquísimas bruschettas como entrada y sándwiches como plato principal. Las carnes tienen un tratamiento de horas en hornos para lograr una textura suave, que amenice la comida y favorezca la comodidad. No solo la cerveza artesanal de alta calidad es la estrella del bar, sino también la cocterlería, de estética y calidad inmejorables, con tragos especialmente elaborados por los mejores bartenders de Mendoza.

Antes de entrar, las mesas altas para compartir con banquetas en la vereda, en un espacio delimitado por altos macetones con plantas, invitan a tomar una rica cerveza disfrutando de las cálidas tardes y noches mendocinas.

El espacio de planta baja se organiza alrededor de una barra metálica central que es la protagonista del espacio principal, en torno a la cual se dispone el resto del equipamiento, que busca estimular el contacto. Es por esto que el mobiliario se diseñó unificando alturas para ser generador de interacción entre las personas que están sentadas y las que circulan por el bar: mesas altas con banquetas de respaldo inclinado que invitan a disfrutar del lugar por tiempos prolongados entre amigos o en pareja. La iluminación es tenue y acogedora: se utilizaron lamparitas led dimerizables que cuelgan del cielorraso y atenúan su intensidad conforme pasan las horas. La música es en elemento clave en la identidad del bar, adecuando su estilo y volumen a cada momento. El ambiente siempre está perfumado con una fragancia exclusiva elaborada en Buenos Aires. Las plantas artificiales que cuelgan de todo el cielorraso junto con las lámparas aportan una calidez especial. Los muros son de ladrillo y dejan ver su material original, luego de un proceso artesanal de martelinado que realza su belleza. En el extremo posterior del bar hay un patio interno con algunas mesitas y elementos verdes que dan la opción de comer o tomar un trago al aire libre. A metros del acceso, una escalera metálica conduce al entrepiso, que funciona como una íntima sala de espera, en la cual se puede disfrutar de una barra internacional en cómodas banquetas.

Una visita a Ground es una experiencia distinta y completa que provoca sentirse a gusto, bien atendido y, seguro, con ganas de volver.


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