Tormenta perfecta

Hay sobreoferta, el precio del crudo está por el piso y la demanda ha caído a niveles mínimos en medio de la pandemia por el Coronavirus. Las provincias productoras pelean por el "barril criollo". Y todo está en manos del Gobierno nacional.

Por Ezequiel Derhun

La industria del petróleo nacional enfrenta una de las peores tempestades de su historia. Una crisis que es multicausal y su desenlace se juega fuera de sus fronteras. Hoy, Argentina tiene escasas herramientas para intervenir positivamente en esta crisis. En tanto, Mendoza mira un escenario que se complica semana a semana y levanta la mano para tener, al menos, una alternativa para que no se termine arrastrando por el piso a las economías de las provincias productoras.

Pero nada de esto se entiende si no vamos un tiempo hacia atrás, cuando hace poco más de dos meses, una vez vencido el acuerdo de la OPEP (más países asociados) para contener la producción de los grandes jugadores del petróleo a nivel mundial, Rusia y Arabia Saudita entablaron una guerra comercial, buscando ampliar su cuota de mercado y ofertando el oro negro en grandes cantidades.


El tema no es simple, pero vamos a aproximar una explicación. Para eso consultamos a un especialista, hablamos con Emilio Guiñazú, subsecretario de Energía y Minería del Gobierno de la provincia.

"El precio del petróleo está definido por un equilibrio entre oferta y demanda, donde el lado de la oferta está controlado parcialmente por la OPEP y por los principales productores del mundo. Si todos se pusieran a producir petróleo a toda la capacidad que pudieran, el precio se caería muchísimo. Siempre se mantiene un valor que le cierra a los principales productores del mundo, con una ecuación económica y fiscal", detalla Guiñazú.

Entonces, sin un acuerdo firmado por cumplir, y con Rusia y Arabia ofertando petróleo barato para ganar mercado, el barril de crudo Brent, que es el que toma Argentina como cotización para sus operaciones, se desplomó un 50%: pasó de 60 dólares promedio a estar por debajo de los 30 dólares, con caídas que lo llevaron incluso por debajo de los 20 dólares.

Este quiebre entre los países integrantes de la OPEP y otros actores venía enmarcado por la caída de la demanda por la expansión del Coronavirus en el mundo, que se profundizó con la declaración de la Pandemia, derrumbando prácticamente el consumo con las medidas de aislamiento dictaminadas alrededor del globo.

Entonces, con los aviones en el suelo (la demanda de crudo de la industria aeronáutica supera el 10% a nivel mundial), menos vehículos en las calles y la actividad fabril semisuspendida, se generó una crisis sin precedentes en la historia.


"En Argentina eso se traduce en que la referencia de precios internacional (barril Brent) cayó un 50%, la demanda cayó a menos del 50%, con algunos productos como la aeronafta, que se desplomó un 90%. Esto significa que de las tres grandes refinerías que tiene el país, una esté cerrada (Plaza Huincul), otra trabaja al 30% (La Plata) y la tercera al 50%, que es la de Luján de Cuyo", cuenta Guiñazú para graficar el estado de situación.

De esta manera, esta hecatombe de sobreoferta y falta de demanda, enmarcada en una situación de parate por la pandemia, sin poder descifrar cómo se resolverá, sumado a la guerra comercial por el petróleo entre Rusia y Arabia Saudita, con Estados Unidos terciando según sus intereses, ponen a la Argentina en un lugar de debilidad extrema.

Por esta razón, en las provincias productoras de petróleo se empezó a generar la idea de exigirle al Gobierno nacional un "precio de equilibrio" o suerte de valor sostén, que asegure un cierto nivel de actividad e ingresos vía regalías para los Estados provinciales. Pero los argumentos para esta solicitud merecen otra explicación.

Qué pasa en Mendoza


La encrucijada para la industria petrolera provincial tiene variables a detallar. Por un lado, con una caída del precio de referencia (barril Brent) a menos de 30 dólares, cae la recaudación por regalías para las provincias. A su vez, un eslabón que pierde son las empresas operadoras que extraen el crudo (upstream), porque el precio al que venden también cayó a la mitad.

Pero hay un actor que sí cuenta con ventajas: se trata de las refinerías (downstream). "Compran la materia prima, que es el crudo, y venden el combustible, cuyo precio hoy está congelado. Si el valor del combustible sí respondiese a una estructura de costos y hubiese libre competencia, debería bajar, pero esto no pasará", sostiene Guiñazú.

"Ahí es donde las provincias productoras de petróleo nos hemos plantado a la Nación diciendo ‘señores, acá hay una brecha y alguien está ganando más de los que corresponde, con una renta extraordinaria que se quedan muy pocos jugadores'. Entonces, hemos planteado que se defina un valor de precio de equilibro, entre los refinados y el crudo", explica el Subsecretario de Energía para dar cuenta de esta petición.

Sin embargo, este pedido no ha tenido eco en el Estado nacional, que necesita seguir recaudando con los impuestos que tienen los combustibles en su precio final de surtidor.

De hecho, esta situación generó que el ministro de Economía de Mendoza, Enrique Vaquié, pidiera públicamente que, si el precio del crudo seguía por el piso, se tomara la decisión de bajar los precios de los combustibles. Pero, como dijimos, esto es prácticamente imposible, ya que el Gobierno nacional necesita de esos ingresos vía impuestos.

Una negociación y cuatro actores

A la mesa para negociar "cómo se comparte la pérdida", porque lamentablemente de eso estamos hablando, hay cuatro jugadores con su peso específico. El objetivo de las provincias productoras es claro, lograr un valor de equilibrio, un "barril criollo", que permita a las partes involucradas salir lo menos heridas de esta crisis sin precedentes.

Entonces, en la negociación están los siguientes jugadores: el Estado nacional, que cobra impuestos sobre la venta de combustible; las grandes refinadoras, que son las que compran el crudo y venden la nafta; las empresas productoras de crudo, que son las concesionarias de los campos petroleros; y las provincias, que son las dueñas de petróleo y cobran regalías.

¿Qué sucederá en definitiva? La negociación por el "barril criollo" viene encaminada y hay un tire y afloje que busca que ese precio de referencia su ubique en torno a los 45 dólares. La decisión, que en definitiva será política, está en manos del Ejecutivo nacional.



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